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México; el plan de seguridad comienza en el oratorio

«En el polígono Riberas del Bravo no hay parques ni centros comerciales, campos deportivos o jardines públicos». El informe del antropólogo no deja ninguna duda, todavía hay mucho que hacer en Ciudad Juárez: «Demasiados barrios peligrosos, la gente está desanimada, tiene miedo de la policía y de sus modos agresivos, la violencia se difunde en las familias y faltan espacios públicos». Juan Carlos Quirarte Méndez es un salesiano. Las autoridades locales le encargaron la tarea de estudiar algunos barrios de la ciudad que, desgraciadamente y durante diferentes periodos, ha estado a la cabeza en la lista de las ciudades más peligrosas del mundo.

El gobierno lanzó un Plan Estratégico de Seguridad, que desde hace algunos días cuenta con el apoyo de la Iglesia: el obispo de Irapuato, monseñor José de Jesús Martínez Zepeda, pidió públicamente a la población que apoyara este plan de seguridad. Don Juan Carlos, en Ciudad Juárez, se encuentra en el corazón de los problemas de México. Justamente hace 25 años, los salesianos decidieron trabajar con los jóvenes de las zonas más peligrosas del país, a lo largo de la frontera con los Estados Unidos.

De esta parte es México; al otro lado está El Paso. La puerta hacia Texas, hacia Estados Unidos. Por esta frontera pasan clandestinos, drogas, armas... Desde el primero de enero al 11 de agosto, solo en esta ciudad los asesinatos fueron 293, muchos pero menos que en el pasado de cualquier manera. Ciudad Juárez, con un millón 200 mil habitantes, fue el escenario de una de las más sangrientas guerras entre los cárteles de la droga (Sinaloa contra Juárez): entre 2007 y 2012 hubo alrededor de 12 mil muertos. Durante los últimos años los homicidios han disminuido: de 3600 en 2010 a 1000 en 2012.

Es justamente en esta zona en la que trabajan los cuatro salesianos, que se ocupan de tres oratorios frecuentados por un millar de jóvenes. Deporte, música, danza, teatro, las actividades son las de siempre, pero asumen un significado particular: «Nosotros trabajamos en red con muchas otras organizaciones locales, esta es nuestra particularidad y nuestro punto de fuerza». Don Juan Carlos está convencido de que no se puede ir lejos sin compañía. Por ello es tan importante colaborar también con el estado, incluida la policía.

Sin embargo, las instituciones públicas deben ir al encuentro de la población. El antropólogo salesiano sostiene que las primeras que deberían cambiar son justamente las fuerzas del orden: «Es indispensable que recuperen la confianza por parte de la ciudadanía, que dejen de actuar como un enemigo, a menudo agresivo, que pasa rápidamente y luego se va». Don Juan Carlos y sus hermanos viven en los barrios más difíciles de Ciudad Juárez desde hace 21 años, y quén sabe cuántos más pasarán allí.


http://vaticaninsider.lastampa.it/es/en-el-mundo/dettagliospain/articolo/messico-mexico-mexico-27171/


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